Flor de sol. Celina Ávila.
El sol calentó mi corazón, tu olor me llevó a tu amor que con emoción me recordó al farol en la que compartimos este bello amor. Celina Ávila. Ilustración: The Light is Sweet. A 1687. Jan Luyken.
El sol calentó mi corazón, tu olor me llevó a tu amor que con emoción me recordó al farol en la que compartimos este bello amor. Celina Ávila. Ilustración: The Light is Sweet. A 1687. Jan Luyken.
Buenos Aires cambió. Siempre estuvo ahí, inmutable, imperturbable, pero el rock en español dejó de vibrar; en su lugar, el tráfico, el claxon y los motores fatigados de los autos sustituían cualquier melodía. La literatura también se desvaneció, como aquella vez en que Alfonsina se entregó al mar: se fue con la espuma, se perdió
Curiosos, y otros ajenos, descubrieron la piedad que agravaba a mi cuerpo errante: empáticos o carismáticos acercaban sus manos a las que ya no eran mis manos. A mis pies de piedra, también. Ciegos, cándidos e ingenuos no distinguían que esa deidad era la efigie de mí, en otro tiempo, en otros mitos. Yo trataba
A otra Diosa veneraban. Víctor Hugo Ávila Velázquez. Leer más »
Es la noche un refugio de sentimientos, de templanza y frío silencio. Momento de innata intimidad, inherente a mi paz y vulnerabilidad. Obscuridad paciente que se funde con el cielo, el insaciable fulgor de las estrellas y su eterno consuelo. Pequeños ante los ojos del universo, inmensos en la virtud del pensamiento. Noche, no te
Cuando muere un ser querido, lloramos ante la realidad; mas no sé si es por el que se ha ido o por el que se queda atrás, en este cruel mundo de soledad. No sé distinguir entre el dolor que implica despedirse de alguien y el dolor de extrañar esa versión de tu viejo «yo»,
Hablemos de soledad, la vida y la muerte. Francisco González. Leer más »
Cuando tuve que dejarte en casa de otros, me perforó la angustia convertida en lágrimas. No solo era tu mirar tan característico que desborda inocencia e imprudencia. Eres parte de mi vida, y al llegar a la casa sin tu efusividad, sin ese desorden casero que me hacía sentir en familia, la quietud se volvió
Un cuerpo mediado por la cicatriz. Miguel Alfaro. ALGO. Leer más »
Romperás el alba en pedacitos, el día esclarecerá con lentitud, puedes bostezar y gruñir mientras esperas a que tu madre te de la mitad de su higo, dulce palabra, pensarla es explicar su sabor. Parpadeas mientras tus dedos peregrinan sobre la mesa donde el café se enfría y un huevo se estrella en la sartén, le duele el aceite, después saltará dentro del bolillo al
Entre más crezco, más me doy cuenta de que no soy una línea firme, sino una historia que se escribe y se borra al mismo tiempo. Hay capítulos que me enorgullecen y otros que preferiría arrancar, pero están ahí, formando parte de lo que soy, aunque a veces duelan. Y es curioso: mientras más intento
Un pepinillo triste, como mi corazón, amargo su sabor, sin ilusión. Dulce fue el pasado, amarga la soledad, un contraste que hiere sin piedad. El recuerdo con amabilidad, se instaló con cordialidad. Celina Ávila. Ilustración: Edvard Munch, The Sun.
Para Irasema y Socorro. En la esquina más estoica de mi pensamiento, me detengo, medito y suspiro, ahí estás tú y está ella. Recuerdo aquel día que viajamos a los ojos de agua de azufre, en Comanjilla, donde había mujeres con cabellos sueltos, largos, negros y grises, desnudas de la cintura para arriba, con los