Entiendo, en sí, la poca enseñanza que me lleva a arrinconarme en aquella lectura, pienso, no pienso, camino sin entender, entiendo sin caminar, ahogado en su ingenio, me fijo en sus palabras que salen de su boca, pero parecen mal sintonizadas, me parece que es por la ubicación en la que estoy, en la espiritualidad, entre la dialéctica y la retórica mezclada con la teología fusionada con la filosofía, temas dogmáticos, sofistas, sin opción a cambio, pero a interpretación ventajosa de unos cuantos, estoy en la raíz del lenguaje, pero no del nuestro, del suyo, agotado tarareo la misma canción una y otra vez, el problema está encajado en la psique, está trabado en mi poema, no he encontrado las palabras para darle entendimiento a esas palabras artificiales, estoy ahogado en mis pensamientos, y drenado de energía, el poema no es lo mismo sin el entendimiento primario del lenguaje que tantos dolores de cabeza me está generando, en si la problemática no se resolverá de inmediato, sino que tardará en sucumbir por el tiempo, espero tener ese tiempo, espero poder descansar y enfriar la cabeza, espero que me entiendan en algún momento, o a lo mejor no, y sólo estoy vomitando lo que tengo dentro, no hay que engañarse con esa canción, así como con el poema, solo es pasar el rato, entender e irse, no más, no menos.
Héctor Quiroz.
Ilustración: “Hermes”. Fototeca Cultural de Efebos.


Excelente.