“La felicidad es amor, no otra cosa. El que sabe amar es feliz”
Hermann Hesse.
¿Qué es la felicidad? es la pregunta que me roía el cerebro todo el día, a lo largo de mi vida había escuchado una gran variedad de definiciones desde las académicas hasta las hechas propias por amigos, familiares y uno que otro conocido. Hoy me atreví a analizar a profundidad el concepto, quizá yo tenga mi propia definición, sin embargo, la felicidad tiene tantos matices, pero sobre todo experiencias y vivencias que tiene cada uno de nosotros. Hoy me atreví a analizar mi propia definición, mi propia experiencia mi propia vivencia, mi propia voz y así inicia esta aventura de caminar hacia mi interior de recordar qué me hizo feliz, quiénes, qué lugares, qué momentos, qué olores, qué sabores y por qué no también decir esas cosas y personas que la vida me quitó que quizá en el presente no entendí pero después ese juego de pasado y presente nos brinda la dicha del entendimiento oportuno, quizá inoportuno pero como quiera que sea siempre todo en la vida es aprendizaje. Mi nombre es Simjá que en hebreo bíblico quiere decir “alegría”, para los hebreos el nombre de las personas marca el destino que le depara a quién lo porta, es como una misión celestial que nos empuja a vivir y hacer lo que el Creador ha decretado para que la humanidad coexista en armonía, para que ese engranaje universal opere de manera correcta o incorrecta según sea el caso, y no solo la humanidad yo creo que también la armonía existe dentro de cada uno de nosotros, la sabiduría con la que nuestra alma se equilibra con nuestro cuerpo físico, hay almas inteligentes que son de cabezas anchas, de frentes amplias o esos espíritus viajeros que sacan una fuerza y energía casi sobrenatural, almas taciturnas con unos ojos que reflejan una gran actividad de pensamiento acelerado en su interior. Pero volvamos a la felicidad, a mi nombre y a mi descripción, tengo un cuerpo fuerte, resistente, poco dado a la enfermedad; la enfermedad, esa pausa que hacemos a nuestra vida, esa pausa que nos detiene y nos invita a reflexionar qué es lo que está ocurriendo, dicen las leyes celestiales que cuando un cuerpo enferma es porque nuestra alma y nuestro cuerpo se han desequilibrado, el alma es tan poderosa que enferma al cuerpo para poder salir de él ¿la solución? Volver al equilibrio, a la integración, a la armonía, al enfoque, a la felicidad que existe entre la unión del alma con el cuerpo, sonará loco, ¿quién en medio de la enfermedad puede ser feliz? ¿Y si le dijera a un enfermo qué su cura está en ser feliz? ¿Estaría dispuesto a tomar esa medicina? Todas estas preguntas inundaban mis pensamientos siempre he creído que el amor y la felicidad van de la mano no existe mejor cura que el saberse amado, cuando uno es amado al mismo tiempo es feliz. Volvamos al tema de la felicidad a ese estado de conciencia, porque en palabras de Platón: “La realidad la crea la mente, es decir no es la suerte o la casualidad la que nos hace ser felices sino la decisión que creamos en nuestro pensamiento ¿el obstáculo para ser feliz? Nuestros propios pensamientos, nuestro enfoque en las situaciones complejas de la vida y hasta nuestras propias experiencias en donde alcanzamos sueños y niveles deseados y buscamos más y más, dicen nuestros Sabios: “El que tiene cien quiere doscientos, y el que tiene doscientos quiere cuatrocientos”, sé que no debemos aceptar en ser conformistas pero lo que si debemos aceptar parafraseando al gran pensador Nietzsche es aceptar la vida con todos sus matices, decía: “Lo que no te mata te hace más fuerte” quizá podamos ir más lejos para un espíritu elevado y decir que lo que no te mata te hace más feliz, esa felicidad de centrarnos en lo que tenemos en el presente, en no enfocaros en lo que no se tiene en el futuro dice un texto de la Mishná: “¿Quién es rico? El que está satisfecho con su suerte”. Todas estas cosas venían una y otra vez a mi pensamiento, entender que la felicidad es un recurso mental infinitamente renovable, siempre a nuestra disposición, el poder de la mente es grandioso, tenemos la capacidad de borrar experiencias aterradoras y transformarlas y sobre todo tenemos la capacidad de calmar nuestra ansiedad ante el futuro. Pero ¿cómo acceder a todo esto? ¿Será que hay solo unos pocos elegidos? He buscado por muchos lugares en el mundo, le he cuestionado al Creador, al universo, en todo lugar y en todo momento y la respuesta me fue dada por un gran sabio. El Baal Shem Tov enseñó que: “Uno está donde están sus pensamientos” ¿Quién es feliz? Quien ha decidido ser feliz. Finalmente llegué a una conclusión sencilla, pero no fácil de alcanzar y es que pensar en ser feliz es el reto más complejo del ser humano porque ser feliz es una decisión, no una serie de circunstancias, personas o experiencias; se elige ser feliz sea cual sea la realidad.
Fabian González.
Ilustración: Un baño en Asnières. Georges Pierre Seurat. 1884.

