Invierno. Celina Ávila.
Frío que me envuelve helando mi alma y mi piel eres un abrazo sin calor un beso que hiela mi corazón. Celina Ávila. Ilustración: John Duncan. Heptu Bidding Farewell to the City of Obb.
Frío que me envuelve helando mi alma y mi piel eres un abrazo sin calor un beso que hiela mi corazón. Celina Ávila. Ilustración: John Duncan. Heptu Bidding Farewell to the City of Obb.
Desde la soledad puedo ver la amargura que carcome mi ansiedad. Desde la soledad puedo sentir la tristeza que acongoja el sentimiento. Desde la soledad puedo saborear la culpa que aterroriza mis pensamientos. Desde la soledad se puede sentir la agonía que provoca el recuerdo de todo aquello. Las penas van y vienen, las penas
Lo que se arrebata sin aviso Regresa De múltiples formas A través de las noches más obscuras del alma Epifanías disolutas Las raíces El oro que se enterró en el fango El abandono El fin de la ensoñación idílica Los años Apegos caídos, miedos abatidos La verdad Bocanadas de aire puro Libertad La brama y
Pretendía poseer tus pulsos retraídos, tener una excusa para tocarte: un triste temblor que desfilara sobre ti. Víctor Hugo Ávila Velázquez Ilustración: Gustave Doré. 1800. Paraíso Perdido.
He perdido el verso. Víctor Hugo Ávila Velázquez. Leer más »
Gotas en el techo, susurran melodías, lluvia en mi alma. Niebla sobre el río, lágrimas del cielo, llueve quietud. Verde renacido, bajo el manto de lluvia, vida florecida. Rayos entre nubes, danza la lluvia en hojas, paz tras la tormenta. Silencio mojado, pétalos entre charcos, lluvia que susurra. Palomino. *Ilustración: Seif Wanl. Nocturne. 1950.
Un beso sin pudor desarma el almacén de cualquier pecado. Mis pesadillas. La luz del amanecer inunda de humedad mi rostro con el rocío de la madrugada. Gravito dentro de mi somnolencia un cosquilleo en mis labios me despierta. Siento tu boca, tu aliento. mi alma desnuda, vulnerada ante ti, se siente cómoda, feliz y
Cultivo una rosa blanca, en mi mente y en mi alma, en junio o en enero, es mi esencia, mi arma. Para el amigo sincero, que me da su mano franca, en este mundo inclemente, es un tesoro, una banca. Y para el cruel que me arranca, el corazón con que vivo, sabrá que, aunque
Yo las pisaba y ellas silbaban cada mañana ellas escupían el rocío que las ahogaban. Víctor Hugo Ávila Velázquez Ilustración: Kumoi Sakura. Hiroshi Yoshida. Japones.1876 1950.
Mi casa son mis morras que me cuidan y me protegen. Mi amor son las morras que me abrazan y me besan la frente. Mi vida son las morras que me parieron y me dieron leche. Somos las morras que nos encontramos en el camino. Cuídense mis niñas y que nadie les quite la voz.
Primitivo arquetipo de la belleza diáfana. Una manzana te mando al exilió y a cambio te incrustó un corazón de pliegues escondido. El hierofante te arrojó a la hoguera, y con las cenizas escribiste la historia que cambió nuestro destino. Ya eres libre, fuerte y mágica, el camino que dejas pinta tus huellas, son moradas