El fugaz pensar del caminante. Enrique Husim.
Mis manos se arrugan, se vuelven cenizas. Mi sangre jamás fue azul, es negra como el alquitrán de mis pulmones. Mi sentido del humor, no tiene risas. Tengo un incendio dentro del […]
Mis manos se arrugan, se vuelven cenizas. Mi sangre jamás fue azul, es negra como el alquitrán de mis pulmones. Mi sentido del humor, no tiene risas. Tengo un incendio dentro del […]
Llegará un día En el que tus palabras serán sentencias Esas palabras deben ser como ladridos De Perros aullando a la muerte Hablar es escupir al cielo Escríbelo y sabrás donde caerá Llora por el veneno en que reposan Que tu argumento no solo sea hablar Sin embargo Las palabras no encadenan Echan raíces
Soy un evadido. Luego que nací En mí me encerraron Pero yo me fui. La gente se cansa Del mismo lugar, ¿De estar en mí mismo No me he de cansar? Mi alma me busca Por montes y valles. Ojalá que nunca Mi alma me halle. Ser uno es cadena, No ser es ser yo.
Y cuando escribas… Y cuando escribas no mires lo que escribas, piensa en el sol que arde y no ve y lame el Mundo con su agua de zafiro para que el ser sea y durmamos en el asombro sin el cual no hay tabla donde fluir, no hay pensamiento ni encantamiento de muchachas
El arte es lo que quiera. Lo que yo quiero que sea. Donde quiero que sea y como sea que me satisfaga. Gama inmensa de sentimientos y pensamientos. Al gusto. Antes del café o después. Buscando silencios. El arte es lo que quiera. Lo que yo quiero que sea. Tímido o intenso. Que hable por
La Ascensión ¿Por qué, domador de azares, vuelves a tus patrios lares y a la paz donde te subes, siendo pescador de mares, te haces pescador de nubes? Manuel Ponce. * Manuel Ponce Zavala (1913-1994) nace en Tanhuato, Michoacán. Sacerdote católico y poeta. ** Comparte Víctor Hugo Ávila Velázquez. *** Juan de Flandes o Juan Flamenco -“La
Reminiscencia Inmortal Dime, amiga, la causa de este ardiente, puro, inmortal anhelo que hay en mí: suspenderme a tu labio eternamente, y abismarme en tu ser, y el grato ambiente de tu alma inmaculada recibir. En tiempo que pasó, tiempo distinto, ¿no era de un solo ser nuestro existir? ¿acaso el foco de un planeta
Nada más quería soltar las piernas En el fondo lo sabía Llegaría a esa calle en la que me enamoré Ni un perro ladraba en ese entonces Tan solo mis pasos y mis latidos Ahora que la recorro suena Schubert Hay muy poco de la calle de esos días No importa que ya nadie juegue
Y flores para qué si no serán tuyas… Ni habrá suficientes para el cementerio que es esta ciudad… Cabra Zapata. *Alex Colville – “Perro y sacerdote” (1978, acrílico sobre tabla, 52 x 90 cm, National Gallery of Canada, Ontario).
No puedo decirlo porque todo el mundo lo emplea en su beneficio, Lo digo y pecan de autoestima, Pero lo tengo que decir, te extraño. Extraño todo de ti Extraño tu forma tan peculiar de pagar pan Extraño tu forma rutinaria de adelantarte a los hechos Extraño ese sonido que hacías a la hora de