Estatua. Lasse Söderberg.
Me quedaré totalmente inmóvil entre mis dos hombros. Nadie me saludará. No saludaré a nadie. A los muertos podría hacerles señas o enviarles una carta firmada: “Su admirador”. ¿Cuál es el importe para la eternidad? En todas partes acechan teléfonos, listos a morder como escorpiones. Cada puerta que se abre es falaz, carnívora. […]









