Tirado en el sofá,
resignado, sin sabor,
sobrio como el maniquí,
podrido sin expresión.
¿Pero qué carajo pasó aquí?
Escupo desde el frenesí.
El “Old fashioned” impregna madera;
se menea y brinda sin decencia.
Gesto gozoso
contradice el fétido olor
que arranca lento lo que fui.
Mirada posada en la piel,
morbosea con cadencia
su cruda resequedad.
Una risa que acepta
lo que arde y lo que lame,
la dulzura se hace polvo,
amarga herida yugular.
Respiración agónica,
como el veneno que corroe,
sorbo el ácido del aguijón,
óbito inmundo,
en su inmunda vanidad.
Claudio “Babayalien” Cazares.
Ilustración: El cazador de águilas. Francisco de Goya. 1812.
