Tú, soledad. Emilio Cabral.
Inhalo y te acaricio, mientras tú, suspiras de la noche, del viento fresco que atraviesa la ventana sin permiso, levanto tu rostro y concentro mi mirada casi nula por la falta de luz y pobremente nítida por el maldito astigmatismo que siempre me ha aquejado, tratando de imaginar tu mirada penetrante, tus ojos tan cafés […]









