No hay tercer suspiro. Cecilia Ávila.
No hay tercer suspiro
Era de una noche fría como las que noviembre suele dar, iba con mis amigos caminando sobre esa calle larga llena de tristeza, las luces de la calle eran de color frío, todo llegó en un instante, la luna pasó por encima de nosotros con rapidez, era roja, esto esta mal pensé en ese momento,
¡oh, los cantos, los poemas y los cuentos!
El mito es la palabra. Víctor Hugo Ávila Velázquez. Leer más »
Te cuento, madre, lo que un hombre viejo me contó. Yo dormía y a mis sueños vino. Él era delgado y arrugado, me veía con sus ojos miel. Me pedía que me acercara a escucharlo. Hijo, me dijo, vengo a contarte algo que quieres oír. Así que atiende mis palabras y escucha; “Aún no era
… no importan las creencias, no importan las respuestas, las preguntas son las que en verdad nos sostienen…
Cuando somos niños nuestros padres nos pasan sus valores, sus inseguridades, sus miedos, sus hábitos, sus formas de pensar y de ver la vida, es algo normal, el convivir con la familia te hace pensar de una manera conjunta, lo que le desagrada al padre en su mayoría le va a desagradar a sus hijos,
Todo era silencio, calma absoluta, una luz aparecía en el horizonte, un pequeño punto blanco que no iluminaba nada, se escuchaban las voces de los dioses, risas y charlas, pero no se veía nada, y cada sobresalto, enojo y grito, hacía que esa pequeña luz se hiciera más grande entre las voces, siendo dioses nada
… incluso unas bestias descerebradas que se movían con una lentitud y desinterés…
…Veo sus ojos amenazadores buscando mi debilidad, mis inseguridades, quiere tomar mi miedo y embestirme…