Kirilov. Francisco Gonzaléz.

Nadie veía las señales

Pero todo estaba en su mesa de noche:

Un cortaúñas,

Para rebajar las malas ideas;

Una navaja,

Para apuñalar a los demonios que le acosan;

Un tarro,

Para ahogar las penas;

Un plato,

Donde se traga sus pesares;

Una veladora,

Para disipar su oscuridad;

Un libro,

Para salvarse de los malos pensamientos;

Lápiz y pluma,

Para expiar viejas culpas;

Unos cerrillos,

Para quemar los recuerdos;

Una pomada,

Para calmar las dolencias;

Un trozo de papel,

Para limpiarse el arrepentimiento;

Por último:

Una pistola,

Para silenciar el sufrimiento.

Francisco González.
Ilustración: Los comedores de patatas. Vincent van Gogh. 1885.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *