Hacer algo, hacer nada. Víctor Ávila.
Que de adolescentes, recuerda mi primo,
yo le sugería que el no hacer nada, algo era.
Pues muchas veces al vernos nuestros padres
que nada hacíamos, cuando quizá eso parecía,
Que de adolescentes, recuerda mi primo,
yo le sugería que el no hacer nada, algo era.
Pues muchas veces al vernos nuestros padres
que nada hacíamos, cuando quizá eso parecía,
Ahí está, el abismo viendo en ti tanto buscaste, hurgaste hasta sangrar y ahora que por fin te encuentras te evades, no sabes qué hacer con los días que restan solo observas. Cada que levantas la vista sientes el absurdo, lo vives en ese eterno atardecer, los colores en la vida se van reuniendo, mezclándose
Y yo estaba ahí, en el lugar donde pasé mi infancia, y te vi, justo donde te había dejado, ya no eras el mismo, habías cambiado tu forma, las ramas por donde me colgaba habían desaparecido, ya no había vestigios de la casa que había construido sobre ti, todo eso quedó en el pasado, ahora
Ser es paso; sea Movimiento o Camino a ser. . Como a Devenir; sea lo que le sucede le acontece sin serlo. . Porque, también, no siendo se es. . Víctor Hugo Ávila Velázquez *Ilustración: Parménides de Elea; La escuela de Atenas. Rafael Sanzio. 1509.
Este mundo siempre fue, es y será fuego eternamente vivo. -Heráclito El tragafuegos debe de comer fuego, incluso si tiene que incendiarse a sí mismo. -Isaac Asimov Se debería renacer en el fuego, encontrar la semilla en la ceniza, abrazarse al viento y arrasar con lo creado, atizar el fuego para resurgir, para resucitar, para
Era de una noche fría como las que noviembre suele dar, iba con mis amigos caminando sobre esa calle larga llena de tristeza, las luces de la calle eran de color frío, todo llegó en un instante, la luna pasó por encima de nosotros con rapidez, era roja, esto esta mal pensé en ese momento,
¡oh, los cantos, los poemas y los cuentos!
El mito es la palabra. Víctor Hugo Ávila Velázquez. Leer más »
Te cuento, madre, lo que un hombre viejo me contó. Yo dormía y a mis sueños vino. Él era delgado y arrugado, me veía con sus ojos miel. Me pedía que me acercara a escucharlo. Hijo, me dijo, vengo a contarte algo que quieres oír. Así que atiende mis palabras y escucha; “Aún no era
… no importan las creencias, no importan las respuestas, las preguntas son las que en verdad nos sostienen…