Es la noche un refugio de sentimientos,
de templanza y frío silencio.
Momento de innata intimidad,
inherente a mi paz y vulnerabilidad.
Obscuridad paciente que se funde con el cielo,
el insaciable fulgor de las estrellas y su eterno consuelo.
Pequeños ante los ojos del universo,
inmensos en la virtud del pensamiento.
Noche, no te acabes; permíteme soñar
lo que solo a tu inmensidad puedo entregar.
Eres mi sagrado tiempo de quietud,
mi noctis, eterno portal a la infinitud.
Claudio “Babayalien” Cazares.
Ilustración: Nautilus cup, tazza, and llates of oysters. Willem Claesz Heda.
