No es necesario
pensar en exceso
cuando todo se mueve
de forma vertiginosa
a mi alrededor,
la vida sigue corriendo
por mis venas, sí, pero
¿Qué hay de estos pensamientos intrusivos?
¿Qué hay con el pasado grabado en mi piel con tinta?
¿Qué hay con el olor que está impregnado en mi piel?
¿Qué hay con esos ojos amenazantes
que se aparecen en mis sueños
para recordarme lo que el amor fue?
¿O esos ojos tristes recordándome lo insignificante
que puede llegar a ser la vida de un día a otro?
La vida sigue, sí, ¿Pero sin remordimientos?
Las respuestas llegan cuando estas se activan de a poco
Cuando se estancan con los días grises,
con la lluvia fría e intermitente,
con la melancolía, con los demonios,
con la penitencia no cumplida.
Si, la oscuridad se vuelve amenazante
como todo año
con el pasar del invierno.
Héctor Quiroz.
Ilustración: Titian. The Flaying of Marsyas. 1570-1576.