Caminaba lento junto a mí, sentía sus pasos acoplarse con mi respiración.
Caminando su cadencia no pasaba desapercibida, un porte espectacular, ese fuego en su andar.
Sonrió y aquellas marcas en sus mejillas se volvieron mi adicción.
Un cuerpo, unos ojos, una sonrisa, misterios abiertos a la interpretación.
Su voz rasposa y femenina, su voz que me tenía a la expectativa.
¿Una dama interesada?, no me importaba porque de su miel yo deseaba.
Y me sentí seducido por el aroma que transpiraba su piel, atraído por el fervor de su ser.
Probé cada parte de ella, dulzura, perversa y belleza.
Su sabor, adiós a aquel pudor.
Vehementes los momentos en aquel lugar donde fuimos de cada uno.
Y ahora es un recuerdo que quedó en el ayer, solo para mí y mi inerme ser.
Claudio “Babayalien” Cazares.
Ilustración: Street Nuisances. 1864. Charles Babbage.