Romperás el alba en pedacitos, el día esclarecerá con lentitud, puedes bostezar y gruñir mientras esperas a que tu madre te de la mitad de su higo, dulce palabra, pensarla es explicar su sabor. Parpadeas mientras tus dedos peregrinan sobre la mesa donde el café se enfría y un huevo se estrella en la sartén, le duele el aceite, después saltará dentro del bolillo al que se la untado los frijoles y tronarás la yema adentro. El queso vendrá tarde, pero llegará y también tu padre, que te dirá sin mucho entusiasmo ¡Buen día! tú le responderás masticando que se dice Buenos días, porque también son suyos y tuyos, de nosotros, al despertar.
Víctor Hugo Ávila Velázquez.
Ilustración: Dick Ket. The Three Bread Rolls, 1933.

