Ácarostico. Francisco González.

𝙈e dejaste muy temprano aquella tarde,
𝘼marrado en esa cama del desastre,
𝙈uriendo solo, entre esos polvorientos
𝘼́caros que se tragan tiempos muertos.

𝘾olchones y almohadas ya he cambiado,
𝙐nicamente para encontrar que siguen
𝘾omiendo recuerdos que no he olvidado.
𝘼búlico intento encontrarte en todo.

𝙋ero lo único que encuentro es que estoy solo,
𝘼nclado en este cuarto decadente,
𝙋odrido entre los laberintos de mi mente;
𝘼́tomo fragmentado a nada del logos.

𝙇o que fue mi hogar ahora es mi ataúd,
𝙐n trozo de mi ser te busca en el Talmud;
𝙋olvo es tu recuerdo, que ya no me dice
𝙀n dónde estarás… tú sabes cuánto te quise.

Francisco González.

Ilustración:  Jean-François Martin.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *