Todos los días camino hacía el mismo lugar, a la misma hora, casi siempre apresurado, como no queriendo llegar tarde… Pero ¿A dónde? ¿A dónde voy? ¿Por qué me apresuro? De verdad no lo sé. En el fondo, espero que alguien me lo diga, porque sé por mí mismo no lo voy a entender.
Camino con tanta seguridad y con tanta determinación, que hasta me molesta, porque sé y no puedo evitar pensar: ¿a quién quiero engañar? ¿Qué gano con esto?
Entonces me detengo abruptamente, en medio de la calle, como si acabara de despertar, veo las casas, los autos, las personas, todo me sorprende, no entiendo nada y prefiero seguir caminando a donde creo que voy, prefiero no desafiar a la locura, esa con la que coqueteo a cada instante.
A veces me detengo en lugares y me quedo por un tiempo, solo para regresar a donde inicié, pienso que así menos voy a llegar. Pero ¿A dónde? ¿a dónde voy?
Armando Castro Contreras.
Ilustración: Gerard ter Borch. Man on Horseback. 1634.